Grieta Pyme: Jorge Macri defendió la desregulación nacional ante la asfixia que denuncian el sector y Kicillof
25.06.2026
El Golden Center de Parque Norte se transformó en el escenario de un choque frontal entre dos diagnósticos económicos irreconciliables. Durante la apertura del Encuentro Federal por el Día Internacional de las PyMEs, organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ensayó una férrea defensa de la desregulación de mercados y el achicamiento del Estado, marcando una sintonía conceptual con la Casa Rosada que colisionó de frente con los datos de recesión expuestos por las entidades empresarias y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
La postura de la gestión de la Ciudad de Buenos Aires consistió en ratificar una agenda focalizada en la simplificación administrativa y el marketing impositivo. Macri anunció el impulso del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI-CABA) y prometió la derogación de lo que consideró “leyes inútiles y regulaciones absurdas”. Sin embargo, el discurso oficial local evitó abordar la drástica caída del consumo y el encarecimiento de los costos operativos que asfixian al comercio de cercanía, delegando el éxito del tejido productivo a la libre competencia y al orden en el espacio público. “Sabemos que donde hay orden, hay progreso”, sentenció el mandatario porteño, ligando de forma lineal el desarrollo económico al desalojo de manteros en 670 cuadras de la Ciudad.
La cruda realidad del sector y el fantasma de la desindustrialización:
El optimismo discursivo de la jefatura porteña encontró un rápido contrapeso en los planteos de los propios anfitriones y de la dirigencia productiva regional. El titular de la CAME, Ricardo Diab, junto a representantes del entramado pyme, contextualizó el debate en un escenario de extrema gravedad, marcado por la pérdida de competitividad, las dificultades de financiamiento con tasas inaccesibles y un persistente derrumbe de las ventas minoristas que erosiona la rentabilidad diaria.
Por su parte, Axel Kicillof subió al escenario con un crudo informe técnico que contrastó con las apelaciones al “sentido común” de su par capitalino. El gobernador bonaerense calificó el rumbo macroeconómico implementado por el Gobierno nacional -y respaldado políticamente por el PRO en la Ciudad- como una “catástrofe” planificada que busca la primarización y exclusión social.
Kicillof aportó datos alarmantes sobre el impacto del ajuste ortodoxo:
– Morfología de la crisis: El comercio acumula un retroceso cercano al 10%, los supermercados un 16%, la construcción un 23% y la industria manufacturera un 11%.
– Mortalidad empresarial: Desde el cambio de ciclo macroeconómico nacional, se destruyeron 26.000 empresas y se perdieron 340.000 puestos de trabajo formales (cifra que roza el medio millón al sumar la informalidad).
Un Estado facilitador vs. un Estado protector:
El cruce de exposiciones en la CAME dejó en evidencia la desprotección estructural que sufren las pequeñas empresas bajo el actual diseño de políticas públicas. Mientras el resto del mundo avanza hacia esquemas de resguardo del empleo y subsidios dirigidos ante los cambios globales, la administración nacional promueve una apertura irrestricta de importaciones combinada con tarifas de servicios públicos en alza cronológica y un evidente atraso cambiario.
La respuesta de Jorge Macri ante esta encrucijada consistió en limitar las herramientas locales a un paliativo fiscal superficial, homologando la premisa de que el esfuerzo actual “tiene que valer la pena”. Al esquivar las variables estructurales que hunden el mercado interno, tanto el Gobierno de la Ciudad como la Casa Rosada consolidan un modelo donde las pymes -principales generadoras de empleo en el ámbito porteño- deben sobrevivir por sus propios medios a una reestructuración económica que, lejos de dinamizarlas, amenaza con extinguirlas.