Juicio a la Policía de Macri – Día 4: “Escuché dos detonaciones anormales”

19.5.2017

El cuarto día del juicio a la policía de Macri por disparar plomo contra dos comunicadores en 2013 fue corto. Por cuestiones administrativas del tribunal y la fiscalía sólo presentaron testimonio los oficiales Luis Eduardo Isla y Javier Esteban Morel, los dos testigos policiales que no habían concurrido la audiencia anterior, pero cuyas declaraciones fueron solicitadas por el fiscal Oscar Ciruzzi por considerarlas “clave”. El viernes 19 declararán los peritos de la Gendarmería Nacional que hicieron las pericias balísticas y las planimetrías con los movimientos de los policías metropolitanos aquella noche, que determinaron que estén sentados en el banquillo los policías Pereira de la Rosa, Ledesma y Acosta. El miércoles 24 presentarán sus alegatos la querella y la fiscalía, y por la tarde la defensa policial, por lo cual se espera que el tribunal fije la fecha de la sentencia. Por Juicio a la Metropolitana

 

“Pereira estaba a cargo”

El primero en declarar fue Luis Eduardo Isla, quien antes era oficial de la Policía Metropolitana y ahora es policía bonaerense. Isla declaró que la noche del 13 de marzo de 2013 (cuando los dos comunicadores de la RNMA fueron baleados con plomo durante el desalojo de la Sala Alberdi) él integró una célula policial de “dispersión” portando solamente una pistola marcadora (similar a las de paint ball), aseguró no recordar quién estaba a cargo del operativo represivo esa noche, pero sí que algunos de sus compañeros portaban una escopeta calibre 12/70.

“Pereira estaba a cargo”, detalló el testigo policial, refiriéndose a la célula que integraba, y que según su relato estuvo integrada por el oficial Ramos (cuya función era de escudero), Pereira de la Rosa (uno de los tres policías acusados de disparar plomo, que portaba una escopeta calibre 12/70) y él (con pistola marcadora), siendo Pereira de la Rosa el uniformado a cargo por tener el rango más alto de oficial mayor.

Sin embargo, ese nivel de detalle en su relato se perdió cuando la abogada querellante, María del Carmen Verdú, le pidió precisiones sobre sus movimientos, el de sus compañeros o si vio heridos aquella noche de 2013 en la zona de Corrientes y Paraná, frente al Centro Cultural Gral. San Martín, donde ambos comunicadores de la RNMA fueron heridos con balas de plomo. La frase “no recuerdo” se convirtió entonces en su muletilla preferida en varias ocasiones, siguiendo con la lista de olvidos y poca memoria que caracterizaron a los demás testimonios policiales a lo largo del juicio.

Finalmente, al oficial Isla se le proyectaron tres videos de aquella noche para que se reconozca a sí mismo e identifique a sus compañeros de célula policial. Pero pudo reconocer poco y nada. Nuevamente la frase “no recuerdo” se repitió.

 

“Escuché dos detonaciones anormales”

 

El segundo testigo de la jornada fue Javier Esteban Morel, que hoy es oficial mayor de la Policía de la Ciudad, y antes estaba en la Metropolitana, quien declaró que aquella noche se encontraban en la base operativa de Chacarita de la Metropolitana, cuando se les solicitó intervenir en el conflicto de la Sala Alberdi, para lo cual detalló que salió para el lugar con los oficiales Ledesma y Acosta.

Relató que una vez allí les solicitaron intervenir en las inmediaciones del Centro Cultural Gral. San Martín, y que su célula policial estuvo integrada por Lichea, Ledesma y Acosta (éstos dos con escopetas 12/70), y él (con su pistola 9 mm. reglamentaria). “Escuché dos detonaciones anormales, que no serían de AT (postas anti tumultos de goma)”, refiriéndose que en el momento donde fueron heridos con plomo los dos comunicadores, aunque indicó no saber qué tipo de detonaciones eran. Sí se reconoció en los videos e indicó en cual se encontraba, aunque aclaró que esas “detonaciones anormales” no provinieron de su célula, sino de la que estaba a su derecha, frente al Centro Cultural Gral. San Martín (donde se encontraba Pereira de la Rosa).

Finalmente, al concluir las declaraciones, el fiscal Ciruzzi solicitó citar a declarar el viernes 19 a los peritos de la Gendarmería Nacional que realizaron los estudios balísticos y planimetrías con los movimientos de las células policiales que actuaron aquella noche, quiénes eran los oficiales a cargo de cada grupo y la ubicación de los damnificados, que son los estudios que determinaron que se individualice y se siente en el banquillo a Pereira de la Rosa, Acosta y Ledesma.

 

Una vez más no estamos solos

 

Como sucede en cada audiencia del juicio, nuevamente la querella de los dos comunicadores baleados de la RNMA estuvieron acompañados por figuras de organizaciones de DD.HH., sociales y políticas. Esta vez estuvieron Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Mariana Katz (abogada del Servicio Paz y Justicia-SERPAJ), Pablo López (diputado nacional por Salta del Partido Obrero-FIT) y Susana Ancarola (de ATE Sur-MULCS). Aunque todo el mundo se quería fotografiar con la inmensa Norita, que ya es la tercera audiencia que presencia del juicio.

Luego, el miércoles 24 desde las 9.30 el juicio entrará en su recta final, cuando tengan lugar los alegatos de la querella y de la fiscalía por la mañana, y el de la defensa policial por la tarde. Afuera del tribunal, en Lavalle y Talcahuano, desde las 14 habrá se realizará una jornada artístico cultural y radio abierta para apoyar a los comunicadores en el fin del juicio. Se espera también que ese día el tribunal fije la fecha de la sentencia.

Balas de plomo en el país del no me acuerdo

17.5.2017

En el juicio contra tres policías de la ex Metropolitana, acusados de herir con balas de plomo a tres personas (dos de ellas integrantes de la RNMA) durante el desalojo y represión en la Sala Alberdi, ya declararon prácticamente todos los testigos de las partes. Un efectivo de la ex fuerza ubicó a dos de los acusados en la esquina de Corrientes y Paraná, dónde fueron baleados los heridos. Para la audiencia de este miércoles se esperan los alegatos de la querella y la fiscalía, y el viernes será el turno de la defensa y es probable que también se conozca la sentencia.

El viernes 12, durante la segunda audiencia del juicio contra los policías Miguel Antonio Ledesma, Gabriel Pereira de la Rosa y Maximiliano Nelson Acosta, acusados de “homicidio reiterado (en tres oportunidades) en grado de tentativa agravado por su carácter de miembros de una fuerza policial, en concurso ideal con el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público”, por herir con balas de plomo a tres personas (dos de ellas comunicadores integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos) durante el desalojo de la Sala Alberdi, en marzo de 2013, se escucharon a varios testigos presentados por la querella que relataron lo sucedido aquella noche-madrugada.

Muchos son comunicadores populares de distintos medios alternativos, por lo que no solo brindaron testimonio con sus palabras sino también con su trabajo. A lo largo de la audiencia, se pudieron ver imágenes del avance de la policía contra los manifestantes y trabajadores de prensa e incluso los momentos concretos en que Esteban Ruffa (fotógrafo de Anred), Germán de los Santos (integrante de Dtl!) y Mario Fumaroni (miembro de una biblioteca popular) fueron heridos con balas de plomo.

Vanesa Spaccavento, comunicadora de Corriendo la Voz, relató cómo debió ingresar en un local de comidas al momento de la represión, desde donde vio la imagen de un “chico corriendo en una pata” (Ruffa), además de corridas, camiones hidrantes, móviles y personal policial. Contó que en la 9 de julio se realizó una asamblea donde se anotaron entre 63 y 68 heridos de bala de goma.

María Belén Revollo, por entonces comunicadora de En Movimiento TV, relató cómo una gran cantidad de policías avanzó por la Avenida Corrientes y luego se proyectaron las imágenes de lo que pudo llegar a filmar, entre los disparos.

Valeria Lachman, que estaba ese día en la Sala Alberdi, contó que recibió balazos de goma en las manos, espalda y pierna en diferentes momentos de la represión, y que todos los disparos provinieron de la Metropolitana. Recordó que ayudó a Ruffa a pararse ya que lo encontró tirado en el piso y sangrando.

María Tisminetzky estaba filmando en el lugar lo que sería un documental sobre el acampe cuando comenzó la represión, entre las imágenes que registró esa noche se ve el momento en que De los Santos recibe el disparo.

Luego fue el turno de los testigos solicitados por la fiscalía. Diego Castillo era inspector de la Metropolitana en 2013 y actualmente se desempeña como subcomisario de la Policía de la Ciudad. En la zona de la Sala Alberdi se presentó como jefe de Destacamento, en apoyo a los oficiales que estaban en el lugar, donde también estaban integrantes de la Brigada de Rápida Intervención (BRI) y el Destacamento de Intervenciones Complejas (DIC). Según relató, el armamento con el que contaban eran escopetas con calibre 1260 y cartuchos anti tumulto de baja velocidad, que se usa para la dispersión. Sin embargo, al responder las preguntas del fiscal, afirmó que cuando se le acabaron las municiones de goma, salieron a buscar P.G (Postas de Guerra). Al darse cuenta de lo dicho intentó corregirse, pero obviamente ya era tarde.

El fiscal también le consultó si todos los efectivos estaban igual de armados, a lo que Castillo respondió que algunos iban con escudos, otros con gas pimienta y otros con escopetas. “¿Si a esas escopetas se les pone cartuchos con balas de plomo, disparan igual?”, preguntó el funcionario judicial. A lo que el testigo respondió afirmativamente, asegurando que esas escopetas pueden disparar P.G (Postas de Guerra).

La abogada querellante, María del Carmen Verdú, quiso saber si hay diferencia en los cascos que usan las secciones BRI y DIC, y Castillo dijo que sí, que unos usan cascos anti disturbios, que el casco opaco es de protección balística y el brilloso es de antitumulto. Esto permite determinar si viendo el material de video presentado en el juicio se puede identificar por los cascos a las fuerzas actuantes.

Otros testigos de la fiscalía, como Johana Soledad Quiridi, por entonces policía, reiteraron una y otro vez no recordar en detalle lo sucedido esa noche, como quiénes daban las órdenes y qué armas se utilizaron.

De todos modos, se corroboró que quien estaba a cargo, al menos de la División de Intervenciones Complejas de la Metropolitana, era el oficial mayor Gabriel Gustavo Canabide, quien declaró también como testigo e indicó que no recordaba si se había cruzado a los acusados en algún momento de la noche del 12 y la madrugada del 13 de marzo de 2013.

 

Acompañamiento

 

En la audiencia del viernes 12 de mayo estuvieron presentes Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora), Pablo Pimentel (APDH La Matanza), y Susana Ancarola (Encuentro Memoria Verdad y Justicia).

Al finalizar la segunda jornada del juicio, Pimentel destacó la importancia de conseguir una condena ejemplar para dar “un mensaje para el macrismo”: “que sepa que las reivindicaciones del pueblo no se resuelven con represión y mucho menos con balas de plomo”. Agregó que existen pruebas contundentes que demuestran “la fuerte represión y el armamento que tenían y también los videos muestran que había un grupo de chicos que se quería cubrir y el doble de policías que los están persiguiendo con bombas lacrimógenas, y por lo que se está demostrando con balas de plomo”.

En el mismo sentido, Nora Cortiñas se mostró expectante respecto a que “haya sentencia ejemplar contra la policía”: “hay que condenarla, porque es abuso de autoridad y más si hay heridos”.

Cortiñas también estuvo presente en la audiencia del lunes 15 de mayo, al igual que Ancarola. A su vez, asistieron Carlos “Sueco” Lordkipanidse (Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos) y Juan Carlos Giordano (diputado de Izquierda Socialista-FIT).

 

No sabe, no recuerda

 

En la audiencia de este lunes declararon testigos presentados por la defensa que, al igual que quienes testimoniaron en la jornada anterior, aseguraron no recordar nada, ni hechos ni nombres, algunos manifestaron no haber estado aquella noche en la zona del Centro Cultural San Martín y afirmaron no haber utilizado balas de plomo para reprimir.

Sin embargo, algunos brindaron, quizás sin quererlo, información determinante. Uno de los declarantes fue el oficial Gustavo Nicolás Nichea, quien manifestó que la noche del 12 de marzo de 2013 se encontraba en la base en Chacarita, donde Ledesma (uno de los imputados) tomó conocimiento de lo que sucedía en las inmediaciones de la Sala Alberdi. En ese momento, Ledesma separó dos escopetas calibre 12/70 y 4 cajas chicas de cartuchos AT (anti tumultos) de 25 cartuchos cada una, y repartió una a cada uno de los cuatro agentes que estaban allí (Morelia, Acosta, él y el propio Ledesma). Relató que se dirigieron a la zona del Teatro San Martín, caminaron por la calle Sarmiento hasta Montevideo, donde se encontraron con un comisionado de apellido Masulli, que les informó que estaba herido. Ante un nuevo pedido de apoyo, Ledesma fue hasta Montevideo y Corrientes. Luego, los cuatro se acoplaron a una formación integrada por dos sectores de la Metropolitana (la Brigada Rápida de Intervención y el Destacamento de Intervenciones Complejas) y avanzaron hasta llegar al cruce de Corrientes y Paraná. Nichea indicó que allí escuchó detonaciones. Si bien dijo que los disparos habrían provenido de agentes del DIC, recordó que Acosta y Ledesma tenían escopetas y que los había visto disparar.

Otro testigo del día, en este caso pedido por la Fiscalía, fue Juan José Ríos, por entonces comisario general de la Metropolitana, actual superintendente de la Policía de la Ciudad. Se le consultó sobre el armamento utilizado y explicó que su retiro es individual y que tanto el que recibe el arma como quien la otorga firman un acta. Sin embargo, el fiscal le mostró dos fojas donde figuran retiros grupales de armamento realizados en reiteradas oportunidades el día de la represión. Ríos dijo primero que eso es imposible pero ante las pruebas presentadas concluyó que esa jornada él se encontraba de licencia.

 

Complejidad

 

Los jueces Gustavo Rofrano, Gabriel Vega y Gustavo Valle, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7, decidieron sumar nuevas audiencias ante lo que consideran “la complejidad del proceso”. Es por eso que este miércoles 17 de mayo, a partir de las 10, será el turno de declarar de dos testigos, de apellidos Islas y Morel, en caso de ser localizados; y luego iniciará el alegato de la querella, a cargo de María del Carmen Verdú. “Ahora tengo todo un día completo para demostrarle al tribunal nuestra denuncia”, remarcó la letrada al conocer el nuevo cronograma. Posteriormente será el alegato de la fiscalía; y el viernes 19 los de la defensa policial. Se espera que ese día se defina la posible fecha de sentencia.

Policía entra al colegio secundario Mariano Moreno

16.5.2017

Los estudiantes secundarios del Mariano Acosta tomaron la rectoría de la institución durante la tarde contra la persecución política en el colegio.

Lourdes Oliverio

El miércoles 10 de mayo, tras haber votado levantar el turno para ir a la marcha contra el 2×1, uno de los estudiantes de la institución recibió agresiones del jefe de preceptores que se oponía a que este salga de la institución. Las autoridades, a su vez, impusieron sanciones por “haber levantado el turno”.

Al día siguiente, el 11 de mayo, la asamblea del centro voto la toma de la rectoría y el 15 de mayo los padres de los alumnos fueron citados a una reunión con el colegio donde se les dijo que sus hijos habían cometido “Actos delictivos” y que les daban como opción “Prohibir la militancia”.

Sol Schmal, militante de la juventud del PTS y de “No´ Vamo´ A Calmarno´ Acosta” nos dice: “Hoy, los estudiantes se vuelven a organizar, hicieron una sentada que culminó en la toma de la rectoría. Luego un policía entró a la institución, como ya vimos que sucedió en el Acosta y en la Técnica 27. No pueden dejarlo pasar, el macrismo está envalentonado. Hay que demostrar que los estudiantes y los docentes – que como ellos, se vienen organizando contra la avanzada macrista- también estamos envalentonados y que somos muchos más y mucho más fuertes.

A partir de este acontecimiento, los estudiantes estuvieron en asamblea permanente hasta finalizado el turno tarde y realizaran un pernoctazo durante la noche de hoy.

 

“Ofrecen como solución la prohibición de militar”

 

Hoy en día parecería loquísimo escuchar a una autoridad de una institución educativa ofrecer prohibir la militancia. Pero, no parece tan loco, si se ponen a pensar en que los estudiantes, sons esa juventud que no le debe nada a este sistema, que van a luchar contra cualquier persecución política o contra cualquier fallo, porque tienen memoria. ¿Quién dejaría que sus enemigos se organicen y estén en mejores condiciones para luchar contra sí mismo? ¡Eso sería loquísimo!

Se enfrentan a un enemigo que es grande, que cuando queremos salir a luchar les manda la policía, que no le importa que se les caigan los techos o que estudiar y viajar en bondi nos salga carísimo, si esa plata (que podría ir para un plan de becas integrales) la puede poner para la represión y asegurarse de gobernar en paz.

 

“Para los empresarios sí, para toda la humanidad no”

 

Este enemigo, excede a un solo político o a los partidos tradicionales, pero bien que cada uno de estos se asegura de mantenerlo a salvo, porque les conviene, porque son ellos y sus amigos los que se enriquecen.

Este enemigo es el sistema, que está pensado para que vivamos para producir las ganancias de los poderosos, de los empresarios y no para satisfacer las necesidades de toda la humanidad.

Ellos tiene herramientas que le aseguran ese fin: La policía es una de estas.
No vamos a dejar que entren a nuestros colegios con total impunidad. No es casual que lo hagan, su objetivo es acabar con nuestra organización. No pueden dejar que se fortalezca esta institución, que también es responsable de las redes de trata y es la encargada de reprimir trabajadores y trabajadoras cuando salen a luchar.

 

Nuestro futuro o su sistema

Este enemigo es gigante, pero si los estudiantes, las mujeres y los trabajadores se organizan, ni un batallón de policías van a poder frenarlos, porque son invencibles.

Son el motor del mundo, los que no quieren un futuro miserable para nuestra vida (ni para la de nadie), los que no van a dejar que entre ni un solo policía a sus colegios, ni van a dejar que amedrenten la organización o que nos prohíban militar. Nuestras vidas valen mucho más que su sistema.

Censo de personas en situación de calle

16.5.2017

Ante el desinterés del gobierno por averiguar el verdadero número de personas en situación de calle, decenas de organizaciones coordinaron la realización entre el 8 y el 15 de mayo, del "Primer Censo Popular de Personas en Situación de Calle de la Ciudad de Buenos Aires" para visibilizar la verdadera envergadura de la emergencia habitacional y peticionar por el cabal cumplimiento de la ley N° 3.706.

La ley 3706 de Protección y Garantía Integral de los Derechos de las Personas en Situación de Calle y en Riesgo a la Situación de Calle, fue promulgada en junio de 2011. A casi 6 años de la sanción, “la principal política del gobierno en relación a la vivienda para personas en situación de la calle es la entrega de subsidios habitacionales por 10 meses”, indicó el Observatorio del Derecho a la Ciudad. Tras dicho plazo, finaliza el subsidio dejando a las familias nuevamente en situación de calle. Esto ha generado una extrema judicialización de este programa, dado que los beneficiarios inician amparos para extender el plazo del subsidio, cuestionando la constitucionalidad y la legalidad de lo transitorio del beneficio.

Al respecto, desde el Observatorio indicaron que “la falta de una solución habitacional definitiva (o permanente) ha llevado a que el fuero Contencioso, Administrativo y Tributario (CAyT) y la Defensa Pública estén saturados de miles de demandas con un similar objeto. El propio GCBA utiliza la vía judicial como una forma de filtro de beneficiarios al exigirle la presentación del amparo como si fuese un requisito administrativo más para la extensión del plazo del beneficio. Evidentemente este trámite institucional no resulta fácilmente alcanzable para estas familias”.

Asimismo la ley 3.706 prevé la realización de un relevamiento anual que dé cuenta de la cantidad de personas que se encuentran en situación de calle o en riesgo a la situación de calle. Aquí vale aclarar que la misma ley define como sujetos de derecho no sólo a quienes se encuentran efectivamente en situación de calle sino que incorpora a las personas que se encuentran en riesgo de quedar en situación de calle, como por ejemplo, personas con sentencia de desalojo, o que habiten en estructuras temporales o asentamientos, sin acceso a servicios o en condiciones de hacinamiento.

Sin embargo el relevamiento que realiza el GCBA no es exhaustivo, alcanza sólo algunos barrios y se realiza  durante un sólo día al año. No releva a las personas que se encuentran en riesgo a quedar en situación de calle ni a las personas que se encuentran viviendo en alojamientos o paradores de la ciudad ni a los/las niños/niñas que están en la calle.

Estas deficiencias fueron detectadas por la Justicia en la causa caratulada “DONDA PÉREZ VICTORIA y otros CONTRA GCBA SOBRE AMPARO”. Expte. N° A13385-2016/0. En la sentencia de fecha 10 de agosto de 2016 se ordenó cumplir con el relevamiento anual de acuerdo a lo dispuesto en la ley N° 3.706.

Un ejemplo claro de esta situación se visibiliza en el resultado del relevamiento que se realizó en abril de este año, durante un sólo día y con 47 móviles. Este recuento contabilizó cerca de mil personas afectadas por esta problemática, mientras que para las organizaciones sociales que trabajan con esta problemática, las personas en situación de calle y en riesgo de estarlo son alrededor de 26.000.

Para dar cuenta con claridad de la realidad es que organizaciones sociales, políticas, culturales, estudiantiles, académicas, personas en situación de calle y vecinos independientes, con el apoyo del Ministerio Público de la Defensa, el Consejo de Organizaciones Sociales de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y la Presidencia de la Auditoría General – CABA impulsaron el CENSO POPULAR a través de una encuesta que buscará conocer cómo estas personas se autoperciben, su estado de salud, su trayectoria educativa y los tipos y niveles de violencia institucional que padecen.

En este marco, más de 300 voluntarias y voluntarios se reunieron el sábado 29 de abril para capacitarse para encuestar. Durante la capacitación se hizo hincapié en la importancia de lograr que todas las personas puedan ser censadas. Se organizaron los equipos para cada uno de los 48 barrios, que en la semana previa al censo recorrerán las calles informando sobre la necesidad de contestar la encuesta.

Juicio a la Policía de Macri – Día 3: La amnesia viaja en patrullero

15.5.2017

La tercer audiencia del juicio a tres efectivos de la Policía Metropolitana por disparar con balas de plomo a comunicadores populares en 2013, que estaba pautada por el tribunal para las 10, comenzó pasadas las 11, nuevamente con una sala llena de figuras que fueron a acompañar a los baleados por comunicar, como Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora (que ya se había hecho presente el viernes), Carlos “Sueco” Lordkipanidse y Susana Ancarola, del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, y el diputado Juan Carlos Giordano de Izquierda Socialista-FIT. Esta audiencia estuvo dedicada a los testigos presentados por la defensa de los policías, quienes continuaron con la línea del viernes pasado de declarar que no recuerdan nada, ni hechos ni nombres, que no estuvieron aquella noche en la zona de los hechos, y que no utilizaron balas de plomo para reprimir aquella noche. Por www.juicioalametropolitana.com

 

“Hola, permiso”

 

Con respecto a los testigos, volvieron a desfilar por el banquillo testigos que no recordaban nada, poco o difusamente, en una clara muestra de ocultamiento corporativo de las fuerzas, como ya había sucedido con algunos testigos el viernes pasado. No se presentaron el oficial Javier Esteban Morel, el subinspector Sebastián Andrés Ríos, el cabo Jorge Adrián Molina y el principal Daniel Alejandro Morales. El oficial Luis Eduardo Isla, que también estaba citado como testigo, no se presentó porque ya no pertenece más a la fuerza de la Policía de la Ciudad. Sin embargo, el fiscal se ofreció a seguir buscándolo porque es un “testigo fundamental”, petición a la que los jueces hicieron lugar.

Por su parte, la defensa de los policías acusados solicitó desistir de los testimonios del subprefecto Daniel Gallián Martínez y los oficiales Javier Esteban Morel y Gustavo Nicolás Nichea, pero como éste último se encontraba en la sala se lo solicitaron igualmente al testimonio. El fiscal solicitó que se incorpore la lectura de lo declarado por el subprefecto Martínez en su primer testimonio.

La ronda de testimonios comenzó con Carlos Abel López, que actualmente es inspector de la Policía de la Ciudad y subinspector en la Policía Metropolitana en 2013. Asimismo, relató que antes de estar en éstas fuerzas pertenecía a la bonaerense. El fiscal le recordó que en la madrugada del 13 de marzo de 2013 se presentó en el Hospital Durand (donde se encontraba Germán de los Santos, uno de los comunicadores heridos con plomo) y le preguntó qué recordaba de aquella noche. “Recuerdo claramente. Era jefe de servicio y fiscalizador de la comuna 15 – relató – Me acerqué al hospital para contactar si había ingresado una víctima con lesiones. El hospital quedaba por fuera de la comuna 15, pero es normal que yo vaya ahí. Cuando llegué hablé con un efectivo de la Policía Federal (no recuerdo su nombre). Discutí porque la Federal me decía que era su distrito. La Federal llegó antes, por eso se hacía cargo porque era procedimiento suyo. Eso era lo común en aquella época”.

El inspector López continuó relatando que se peleaban para ver de quién era el procedimiento, que ingresó a la guardia a ver al herido y solicitó datos para luego informar, aunque no recuerda quién era el herido. Declaró que el herido le pidió los datos a él y lo empezó a insultar, por ser parte de la Metropolitana. También contó que el herido estaba acompañado en el hospital por unas 15 personas en un clima “hostil para con la Metropolitana”. También indicó que como el herido no llegó por ambulancia, la policía no tomó conocimiento de que había un herido de bala de plomo y que él toma conocimiento de que Darío de los Santos había ingresado al hospital en un auto particular. Y volvió a repetir que la Policía Federal se hizo cargo, aunque no recuerda el nombre del oficial de la Federal con el que habló.

Luego se contradijo diciendo que el operador del comando lo desplazó al Hospital Durand para saber si había alguna persona herida de arma blanca o plomo, ya que o estaba enterado o no estaba enterado de que había un herido grave en el hospital. Sin embargo, el entonces subinspector de la Metropolitana insistió con que De los Santos lo “trato mal”, y que tanto el comunicador herido como las personas que estaban afuera insistían con que la Metropolitana lo había herido con plomo, pero dice que hasta ese momento él “lo desconocía”.

La abogada de los dos comunicadores heridos, María del Carmen Verdú le preguntó si habló con algún médico al llegar al hospital, a lo cual respondió afirmativamente aunque aclaró que fue sólo “de rutina, de procedimiento ordinario” sin dar más especificaciones. Afirmó que sólo saludó a los médicos y pidió permiso. Allí el juez intervino repreguntando sobre qué habló con los médicos, y López contestó: “Hola, permiso” (sic), y aclaró que no era necesario hablar más ni pedir diagnóstico. Ante este testimonio la defensa no quiso hacer ninguna pregunta.

 

Fogonazos que ven todos en la sala, menos el testigo

 

El segundo testigo de la jornada fue el oficial Gustavo Nicolás Nichea, oficial mayor de la Policía de la Ciudad, que antes era bombero de la Policía de la Provincia, quien declaró que la noche del 13 de marzo de 2013 se encontraba en la base en Chacarita, y que ahí Ledesma (uno de los imputados) toma conocimiento del conflicto en las inmediaciones del Teatro Gral. San Martín, además de que ellos siguieron lo acontecido desde la TV. Nichea declaró que esa noche Ledesma separó dos escopetas calibre 12/70 y 4 cajas chicas de cartuchos AT (anti tumultos) de 25 cartuchos cada una, y la repartió a cada uno de los cuatro agentes a estaban (Morelia, Acosta, a él y otra se la quedó Ledesma). Informó que sólo habían dos escopetas. Detalló que se desplazaron a la zona del Teatro San Martín. Allí se desplazaron a pie por la calle Sarmiento hasta Montevideo, y se encuentran con el comisionado Masulli, quien informó que estaba herido. Nuevamente escucharon pedido de apoyo, y Ledesma se fue a apoyar al lugar, hasta Montevideo y Corrientes, donde sobre ésta última avenida ven al BRI y al DIC. Se posicionaron del lado izquierdo (sobre la calle Lavalle), detrás del BRI (detalló que los 4 siempre avanzaron juntos), y detalló que allí escuchó tres detonaciones, “una más fuerte que las otras”. Entonces contó que la línea del BRI y el DIC siguen avanzando, y ellos también, que hicieron una formación en abanico hasta llegar hasta el cruce de Corrientes y Paraná, donde se detuvo la línea.

El oficial Nichea indicó que ahí Acosta recibió un piedrazo en la mano, entonces dice que ahí se retiraron los 4 (Acosta, Ledesma, Nichea y Morelia). Dice que escuchó dos detonaciones que hicieron Acosta y Ledesma, y luego vio el piedrazo que recibe Acosta en la mano derecha. Dijo que tenían un contenedor a varios metros que habían prendido fuego.

En ese momento el abogado defensor le preguntó si vio a un herido en bicicleta y afirmó que no, y que luego ellos se fueron al hospital a llevar a Acosta. El fiscal, por su parte, preguntó si el que repartió las balas fue Ledesma y Nichea respondió que sí, y que solamente Acosta y Ledesma tenían las armas, además de que cuando alcanzan la línea y corre la orden de avanzar es cuando escucha tres disparos. Y que que venía del DIC ese disparo más fuerte.

Ante la pregunta de la abogada Verdú, afirmó que el BRI no tenía armas largas y el DIC sí, y que no vio los fogonazos porque a su derecha tenía toda la línea del BRI, que no pueden precisar de qué arma procede el fogonazo del vídeo.

Luego, el tribunal ordenó, a pedido de la Dra. Verdú, pasar el video grabado por Belén Revollo de En Movimiento TV del momento de las detonaciones con las cuales son heridos aquella noche Esteban Ruffa y Germán de los Santos, quienes luego del testimonio concurrieron al Cuerpo Médico Forense para que se les vuelvan a hacer los peritajes de las cicatrices de sus heridas, según lo solicitado el viernes pasado por el fiscal. También, a pedido del abogado policial se le pasó al testigo el video de un domo de la Ciudad de Buenos Aires.

Primero proyectan el video de la cámara domo del gobierno de la Ciudad. El fiscal le pide al testigo identificar lo que ve, a lo cual responde que el escudo lo llevaba Morelia y luego se identifica a sí mismo. Allí Verdú le pidió que precise cuándo son los disparos, a lo cual responde que cuando dan los primeros pasos es cuando los escucha, y que ellos se ubican a la izquierda de la formación, y que quedaron por delante. Dice ver un fogonazo, y a ahí es cuando ellos se repliegan, del lado derecho de la pantalla y se vienen un poco a la izquierda de la pantalla. Dice que el disparo proviene del lado izquierdo de la pantalla donde estaba la célula del DIC, y después de eso se ve a Mario Fumaroni (manifestante también herido con plomo esa noche) verse la herida en el video. Afirmó que los disparos (el primero que escucha fuerte) vienen del lado contrario, del lado donde estaba el DIC, y al disparo que hiere a Fumaroni dice verlo también venir del lado contrario, donde está el DIC. En el vídeo se ven unos fogonazos… Los ven todos y todas en la sala… Pero el testigo dice no verlo. Son unos fogonazos a la izquierda de donde estaban ellos, que se visualizan en el minuto 12.02.35 del vídeo. El policía testigo también declaró que no vio bombas molotovs.

Luego, se proyectó el vídeo de Belén Revollo. Allí el policía testigo se reconoció. Verdú le pregunta por los disparos. El testigo indicó que reconoce que hay una detonación más fuerte que el resto, pero que no logra identificar de dónde proviene.

 

Armas para todos

 

El tercer testigo, en este caso, solicitado por la fiscalía, fue Luis Diego Eduardo González, inspector de la Policía de la Ciudad, antes Jefe de Armamento en la sección de Intervenciones Complejas de la Metropolitana. En la sala el testigo detalló que el proceso habitual de armamento para policías que están cubriendo servicio es asignar armamento de acuerdo al oficio a tienen que desarrollar, y que eso queda asentado en un vale, que incluye hasta las municiones. La asignación se hace individualmente porque cada oficial firma el vale.

Con respecto al armamento en sí, declaró que en ese momento no tenían muchos AT (anti tumulto) y marcadoras, y que esa munición es muy suave. Esos vales se guardaban en una carpeta, indicó, y dice no recordar si ese día del 2013 se realizó ese procedimiento de dejar constancia en la carpeta.

Verdú preguntó si ese tipo de munición puede perforar un muslo o alojarse en un hueso, a lo que el testigo indicó que éstos cartuchos AT a una distancia de 20 metros no pueden perforar ningún muslo ni alojarse en un hueso.

El fiscal repreguntó ya que el testigo dijo en su anterior declaración (fojas 404 y 406 del expediente) que el oficial Castillo retiró cuatro escopetas, o sea que retiró grupalmente, cuando el testigo declara ahora que el armamento se retira individualmente. El testigo dice que no recuerda esa asignación y repite que la asignación era individual, que debe haber una orden superior y que debe haber registro. El fiscal leyó también otra foja del expediente donde el testigo aseguró que Canavide retiró dos escopetas 1270 Mossberg. El testigo insistió que cuando él estaba "el armamento se retiraba hombre a hombre, a su paso eso debe ser por orden superior”.

El último testigo de la tarde, (pedido por la Fiscalia), fue Juan José Ríos, actual superintendente de la policía de la Ciudad, antes era comisario general de la Metropolitana, previo a eso pertenecía a la fuerza Federal. El testigo comienza declarando de una manera muy hostil, se percibía que se encontraba molesto e incómodo ante la situación indagatoria. Manifiesta tener conocimiento de lo acontecido en marzo del 2013, pero levemente. La fiscalia le muestra unas fojas, de declaraciones escritas previas y manifiesta reconocerlas.

Al ser indagado sobre cuestiones relacionadas sobre el armamento utilizado, dice que su retiro es individual y que se firma un acta, tanto el que recibe como el que otorga las armas. Asegura que “es imposible que una sola persona retire armamento grupal… en ningún caso es grupal (SIC)”. El fiscal le muestra dos fojas donde figuran retiros grupales de armamento. Responde que si alguna vez sucede, es solo como excepción, pero el fiscal insiste que en reiteradas oportunidades en ese día se retiró armamento en forma grupal. El testigo concluye que ese día estaba de licencia, por lo tanto, él sólo puede informar de manera general de acuerdo a su cargo.

La Fiscalía insiste que hay que convocar a Morelia, insistir en escucharlo, ya que la defensa quiere desestimar su testimonio.

El Tribunal resuelve que el resto de los testigos se tomen por lectura (lo ya declarado); a excepción de Islas y Morel, van a insistir en su localización porque consideran pertinente su declaración.

La próxima audiencia será el miércoles 17 a las 10hs, donde de ser localizados los testigos Islas y Morel, declararan, y luego de un cuarto intermedio comenzará el alegato de la querella a cargo de la Dra. María del Carmen Verdú.

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