Trabajadores y familias de Barracas se organizan para coordinar las luchas

23.5.2021

Este sábado se realizó la segunda reunión virtual del Comité de trabajadores, estudiantes y familias de la Comuna 4, para darle continuidad a la organización y lucha por salud, educación, vivienda y trabajo.

Con el eje puesto en organizarse para luchar por los problemas que afectan a la comunidad de la zona sur de CABA, se juntaron 60 trabajadores de la salud (Htal. Garrahan, Elizalde, Borda y el Argerich), del Estado, de la imprenta Chilavert (recuperada), docentes de colegios de la zona (Normal 5, Pueyrredón, 8 Distrito Escolar (DE) 5, media 6 DE 5), estudiantes de nivel medio y terciario y universitario (UBA), familias de los colegios y vecinos de la zona.
El primer tema en surgir fue la denuncia de la suspensión de la entrega de las viandas en los colegios públicos de CABA, que deja muy expuestas a las familias que pasan hambre en la Ciudad, particularmente en la zona sur que es la más pobre. También surgió el tema de la lluvia y el frío que sufren nuestros alumnos y pacientes en este otoño, en particular porque F un docente del N° 5 refirió que muchas familias de sus alumnes de la villa 21-24 tenían la casa inundada.
Es importante que hayan participado trabajadores y familias de colegios como el Pueyrredón (del que fueron dos profes) y una madre de la Comisión de Seguridad e Higiene que levantamos allí. Una madre que participó, habló de la presencia de los purificadores de ozono y de la falta de computadoras y conectividad en el alumnado. También habló un docente de la escuela 6 DE 5 contando que el gobierno de CABA no desbloquea computadoras del Plan Sarmiento. Asimismo participó L de la escuela 6 DE 5 que comentó que esta pandemia unió a docentes, familias y auxiliares de los colegios que se organizaron por mejores condiciones. También habló V del mismo colegio, quien contó que el gobierno no le entrega guantes para realizar la limpieza.
En el mismo sentido que V, R estudiante de terciario y tía de alumnes, explicó que “la situación está cada vez peor, en las escuelas hay falta de insumos como alcohol en gel, lavandina, papel higiénico. […] Nos piden que nos quedemos en casa y que no vayamos a trabajar pero tampoco están dadas las condiciones, cuando no te dan un IFE”.
E, mamá de escuela pública, denunció la suspensión en la entrega de viandas: “Soy madre de una niña con TEA severo que va a escuela especial pública, a la que Larreta suspendió las canastas nutritivas”.
También participaron trabajadores de la salud que vienen desde hace más de un año poniendo el cuerpo frente a la pandemia, en condiciones de trabajo/atención donde la falta de recursos y medidas a la altura de la crisis sanitaria se hacen cada vez más problemáticas, a la vez que también ven el impacto de la crisis en las familias. “Cancelan los turnos porque les falta plata para el boleto”, contaban. Este espacio (el comité) es independiente de los partidos de gobierno tanto del Nacional como del Gobierno de la Ciudad. Y es parte de las experiencias que se vienen dando en otras zonas como en Lugano, o el comité que une a trabajadores del Puerto con Latam, entre otros.
Después de varias y muy buenas intervenciones resolvimos:
1 – Hacer un volante contando qué es el comité y por qué luchamos
2 – Juntar donaciones para entregar a familias del barrio 21-24 y reforzar viandas en los colegios (comida y abrigo)
3 – Realizar entrevistas a las familias los días de entrega de viandas
4 – “Semaforazo” para visibilizar todas las problemáticas el mismo 7 que entregamos las donaciones (con la consigna Por trabajo, salud y educación)
5 – Relevamiento de situación laboral, habitacional y de conectividad de las familias y estudiantes de las escuelas
6 – Juntar firmas para una presentación legal contra la suspensión de viandas
7 – Invitar a sumarse al comité con un flyer 💪

El Frente de Izquierda reclama en la Legislatura porteña por los trabajadores de Garbarino

22.5.2021

Los diputados de la Ciudad de Buenos Aires presentaron un proyecto para que la legislatura se pronuncie sobre las 1500 suspensiones de trabajadores y trabajadoras.

El viernes Alejandrina Barry (PTS- FIT), Myriam Bregman (PTS-FIT) y Pablo Almeida (IS- FIT) presentaron un proyecto para que la Legislatura porteña se pronuncie contra las suspensiones a empleados de Garbarino. En la misma denuncian además que no cobraron todavía salarios adeudados desde hace dos meses. Como planteó Pablo Almeida “Desde hace meses la empresa no paga aportes patronales, dejando sin obra social a lxs trabajadorxs en el marco de la pandemia de COVID-19. Ya cerraron más de 40 sucursales de todo el país y hay una fuerte incertidumbre sobre la fuente laboral de más de 4.500 familias.”
Los trabajadores y trabajadoras vienen organizándose autoconvocados para visibilizar su reclamo y las maniobras de la empresa. Pelean para garantizar su fuente de trabajo y denuncian además que a muchos les están pagando en cuotas. Este viernes además se conoció que a todos los trabajadores les pagaron el 76% del salario, donde Garbarino frente a las nuevas restricciones, los da por suspendidos en base al acuerdo firmado por la CGT y las Cámaras patronales bendecido por el ministerio de Trabajo.

Paritarias 2020: “Rechacemos el acuerdo a la baja que ofrece Metrovías”

20.5.2021

Por Pablo Peralta – Agrupación Bordó

La empresa concesionaria pretende cerrar en un mismo acuerdo las paritarias del 2020 y las del 2021, con un número muy por debajo de la inflación acumulada y de la que se pronostica para este año. Desde la agrupación Bordó llamamos a rechazar el acuerdo paritario propuesto y a enfrentar el profundo ataque al nivel de vida de los trabajadores.

La empresa Metrovías propone a los trabajadores del subte un acuerdo a la baja. Desde la AGTSyP se había reclamado un 17,7% para que la paritaria 2020 compense la inflación de ese año y luego abrir la discusión para compensar la inflación que vamos a sufrir durante el año en curso. Pero la concesionaria del subte, después de más de un año de demorar el aumento, tira ahora un porcentaje que parece importante. No para cubrir lo que nos debía, sino que lo presenta como una “recomposición” hasta febrero del 2022. Un aumento al primero de marzo y el siguiente 10% recién para el mes de noviembre.
Este acuerdo a la baja fue presentado por la empresa a los sindicatos el miércoles 12 de mayo. Mientras los serviles representantes de la UTA lo aceptaron (a cambio de lo que se llevan en los acuerdos paritarios firman cualquier cosa), los representantes de la AGTSyP no firmaron. No los conformaba que el acuerdo no imputara nada a la deuda del 2020. Hasta ahí actuaron bien.
Pero en forma inmediata empezaron las operaciones para retroceder sobre sus propios pasos. El jueves nos enterábamos por un comunicado que habían pedido un cuarto intermedio hasta el viernes 14, aparentemente para firmar el acta. Sin embargo, no se presentaron ante la audiencia que ellos mismos pidieron y, sin ninguna explicación en el medio, llamaron a un plenario de delegados recién para el miércoles 19. En el plenario de delegados un sector de la directiva Roja y Negra llamaba a firmar el acta, y otro sector se expresaba en común con la oposición en el rechazo a este aumento que nos impone una pérdida salarial del 17% en el año que pasó.

¿Cómo pelear en defensa de nuestro salario?

Los que proponen firmar el acta si o si, sostienen que no se puede pelear por mantener nuestros salarios en esta situación de retroceso del nivel de vida de millones de trabajadores. Sugieren “mejorar” el acuerdo agregando al acta una manifestación unilateral del sindicato en la que se plantee que en julio vamos a reclamar que se mejore este acuerdo firmado hasta el año que viene. Así, en lugar de estar más fuertes para pelear por mantener la capacidad de compra de nuestros salarios, vamos a estar en peores condiciones para pelear: tendríamos que salir a romper el acuerdo firmado hasta febrero de 2022, y seguramente llegado el momento encontrarán una excusa para postergar la pelea. Esto los lleva a aceptar siempre las propuestas de la empresa y, además, a embellecerlas para evitar los reclamos de los compañeros.
Es cierto que realizar medidas de fuerza (que en el subte afectan a miles de trabajadores) en defensa de los salarios relativamente altos de los trabajadores del subte, necesita de un gran trabajo preparatorio. Como hemos dicho son millones los trabajadores que sufren un ataque a su nivel de vida en la Ciudad y en todo el país.
Por eso la preparación de un plan de lucha en defensa de nuestro salario tiene que estar acompañado con una gran campaña en rechazo al brutal ajuste que Alberto Fernández, con las patronales de todo tipo y los gobiernos provinciales están descargando sobre todos los trabajadores. De hecho Metrovías, que hoy ofrece paritarias a la baja a sus trabajadores considerados esenciales, durante la pandemia ganó más de 420 millones de pesos y aplicó en los últimos meses un aumento de tarifas del 43% que recae directamente sobre las clases populares.
Pero a la dirección kirchnerista del subte, semejante panorama ni se les cruza por la cabeza. Utilizan como argumento que “el resto está peor” para no accionar de ninguna manera. Y justamente los trabajadores y trabajadoras del subte tenemos una ventaja, que es la capacidad de visibilizar no sólo nuestros reclamos, sino los del conjunto de la clase. Sobre todo los de los trabajadores esenciales, que están en la primera línea y siguen cobrando salarios de miseria y trabajando en las peores condiciones.
Desde la Bordó proponemos salir a luchar por nuestro salario y condiciones de trabajo, por vacunas para todxs lxs trabajadorxs esenciales, y por un IFE de $40.000 para quienes lo necesiten para sobrellevar la pandemia.
Para eso hay que llamar a que se sumen los estatales, los docentes, los trabajadores de la salud, y todos los sectores en lucha, que sabemos que se van a solidarizar si ven que nuestra pelea es parte del reclamo general para terminar con el ajuste.

Larreta acompaña las restricciones nacionales y aporta el 0800 buchón

20.5.2021

Decían que las escuelas y los trabajos no contagiaban, mientras los casos siguen aumentando y se vacuna a cuentagotas. El gobierno porteño nuevamente no anunció ninguna medida para dar respuesta a la crisis sanitaria, económica y social, pero sí apeló al “policía del barbijo” y que se “denuncie” a quién no cumpla con los cuidados individuales.

Luego de los anuncios de Alberto Fernández sobre restricciones más duras, el jefe de Gobierno, Rodríguez Larreta, realizó una conferencia de prensa en la que anunció las medidas para la Ciudad en plena segunda ola.
Estas acompañan las prohibiciones que impuso Nación en cuanto a circulación y actividades. Sin embargo, no anunció ni una sola medida para enfrentar la crisis social y económica de miles de porteños y porteñas, en especial los sectores más pobres, que están atravesando una situación desesperante.
Rodríguez Larreta, como Fernández, apeló a la responsabilidad individual, sosteniendo que es “un pilar fundamental” que si no se apuntala “no podemos hacer nada desde el Estado”, desligándose de cualquier medida que podrían tomarse no solamente respecto a la restricción de la circulación.
Sin embargo, sí incitó a “ponernos la gorra” y denunciar a quien no tome medidas de cuidado individual, como uso de tapabocas, etc., y llame al 911. O podría ser el famoso “0800 Buchón”, que implementó hace unos años en el ministerio de Educación, fiel a su tradición de perseguir y denunciar al “prójimo”.
Larreta dijo que la “situación es crítica y preocupante”, con el 83% de camas ocupadas en la Ciudad; sin embargo, no hay medidas sanitarias de fondo para hacer frente a esta situación alarmante de contagios.
También resaltó como algo positivo “el fortalecimiento del sistema de salud”, la estrategia de testeo y vacunación; sin embargo, el sistema de salud está a punto de colapsar, no hay ningún fortalecimiento a través de medidas concretas como presupuesto de urgencia, contratación de personal y más recursos, algo que viene denunciando el personal de salud hace largo tiempo. En cuanto a la vacunación, falta aún vacunar personal de salud de la Ciudad, adultos mayores en edad de riesgo y docentes. Esperan recibir 350.000 vacunas del gobierno nacional en los próximos días.
Según su discurso, desde el Gobierno venían haciendo todo bien, pero no dan ninguna explicación de por qué se llegó a esta situación. El Gobierno que se dice PROactivo, queda claro que corre detrás del virus sin tomar medidas acordes.
Un eje central fue la educación: las clases se suspenden hasta el 31 de mayo, por tres días hábiles de la semana que viene (miércoles, jueves y viernes), pero se “recuperarían” del 20 al 22 de diciembre.
Con esta medida, y luego de idas y venidas, pelotazos y disputas, quedó claro que las diferencias entre Alberto y Horacio por la educación presencial o virtual por 15 días quedó en el pasado, porque si en algo coinciden es en mantener y priorizar la economía. Se priorizan los negocios empresarios, y ningún gobierno toma medidas por la economía del pueblo trabajador y menos aún de los sin trabajo.
Larreta resaltó los “esfuerzos” de coordinación y “consenso” con Nación y el resto de las provincias.
Las medidas que anunció:
• Prohibición de encuentro sociales en espacios abiertos y cerrados;
• Transporte público será sólo para trabajadores esenciales y la circulación, para actividades cercanas;
• Comercios esenciales seguirán con los mismos protocolos y los no esenciales, de puerta para afuera y al aire libre;
• Los locales gastronómicos trabajarán con delivery y take away;
• Seguirán cerrados los clubes y actividades religiosas;
• Se cierran las playas de juegos de chicos y se permiten los deportes individuales;
• Se reforzarán controles en terminales de trenes y estaciones de subtes;
• Se cortan 71 pasos de entrada y salida de la Ciudad;
• Habrá 3.000 agentes de prevención en parques y plazas para intensificar los controles;
• 5.000 trabajadores del GCBA van a controlar las reuniones en espacios cerrados, junto con los consorcios.

Lo que Larreta empieza a reconocer: el impacto de las aulas en el aumento de los casos

18.5.2021

Por Elizabeth Pontoriero

Estudios internacionales y locales dan cuenta del impacto de las escuelas sobre la curva de contagios. El estudio de universidades argentinas que analizó los casos de CABA y Gran Buenos Aires.

Existen distintos estudios científicos que explican el impacto que la presencialidad escolar tiene en los contagios de COVID-19 y cómo los diferentes países del mundo decidieron aplicar idénticas medidas con respecto a esa modalidad educativa para contener la situación sanitaria y epidemiológica. De hecho, ahora parece que el propio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y después de afirmar todo lo contrario durante semanas, estaría dispuesto a “cerrar las escuelas”.
Por ejemplo, la “Guía de Control y Prevención”, elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) no tiene dudas: “La decisión de cerrar, cerrar parcialmente o reabrir las escuelas debe guiarse por un enfoque basado en los riesgos para maximizar los beneficios educativos, de bienestar y de salud para los estudiantes, el personal docente y auxiliar y la sociedad en general. Además, debe contribuir a prevenir un nuevo brote de COVID-19 en la comunidad”.
Para evaluar esto, el estudio se basa en distintos elementos, entre los que se destacan:
– “la epidemiología de la COVID-19 a nivel local: la situación puede variar de un lugar a otro dentro de un mismo país”;
– los “beneficios y riesgos: ¿cuáles son los beneficios y los riesgos probables para los niños y el personal de la reapertura de las escuelas?, teniendo en cuenta la intensidad de transmisión en la zona en la que funciona la escuela: situación de ausencia de casos, casos esporádicos, transmisión por conglomerados o transmisión comunitaria, la intensidad de transmisión en la zona en la que funciona la escuela: situación de ausencia de casos, casos esporádicos, transmisión por conglomerados o transmisión comunitaria; los efectos generales del cierre de las escuelas en términos de educación, salud general y bienestar, y sobre las poblaciones vulnerables y marginadas (niñas, desplazados y personas con discapacidad, etc.) y la eficacia de las estrategias de aprendizaje a distancia”.
En el caso de la ciudad de Buenos Aires, que junto con el Gran Buenos Aires presenta una alarmante cantidad de casos, el jefe de gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó en conferencia de prensa que la decisión de continuar con las escuelas abiertas, se basa en los estudios de expertos: “Todas las decisiones que tomamos en la Ciudad de Buenos Aires son basadas en los datos, son basadas en la evidencia, todas las decisiones recogen la opinión de expertos nacionales e internacionales en salud”. Por su parte, Fernán Quirós, ministro de Salud porteño, aseguró en la misma línea hace sólo unos días: “Lo que hemos visto como en otros países del mundo es que la escolaridad con protocolos bien cumplidos, con las medidas de cumplimiento de la ventilación, la distancia y el uso del tapabocas, son lugares donde no se generan contagios más allá de la prevalencia de la enfermedad en la comunidad general” y sentenció que “la aceleración de contagios se está dando por un mecanismo que no está en la escuela, por eso es que separamos las situaciones epidemiológicas de los mecanismos de contagio de la presencialidad en la escuela que es una presencialidad cuidada y que ha demostrado la evidencia que no generan nuevos contagios”. ¿Qué cambió ahora para que Larreta piense en mandar todo para atrás? ¿Todas esas variables “científicas” que contemplaban las autoridades porteñas ya no existen más?

Las aulas contagian

En el “Informe sobre el Impacto de la presencialidad escolar en los casos confirmados de COVID-19″, elaborado en mayo de este año por un grupo de 14 científicos de la Universidad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del CONICET y otras instituciones científicas del país, se indica que la curva de contagios por COVID-19 disminuyó en el Gran Buenos Aires desde que se aplicaron las medidas restrictivas y se suspendieron las clases presenciales para comenzar con las virtuales.
Así, sobre la base de datos proporcionados por el ministerio de Salud, el informe señala, con respecto al impacto sufrido por las restricciones en distintas fechas antes y después del último decreto, lo siguiente: “Las primeras restricciones a la nocturnidad anunciadas el 07/04 resultan en un cambio de tendencia el día 10/04, con una pendiente levemente negativa en el Conurbano y levemente positiva en CABA e Interior PBA. Las segundas restricciones anunciadas el 14/04 resultan en un cambio de tendencia el día 20/04, con una pendiente negativa muy similar en las tres regiones. La educación virtual que comienza el 19/04 en el Conurbano produce una pendiente significativamente más negativa a partir del 22/04. La disminución de casos entre el 22/04 y el 27/04 es del 22.0% en Conurbano, 13.2% en CABA y 11.4% en Interior PBA”
El estudio es concluyente en este aspecto: “Si no hubiese habido cambio de pendiente el 22/04 producto de la educación virtual en Conurbano, se hubiera esperado que la reducción del 22% de los casos fuera sólo del 13.1%. Esa menor disminución hubiera significado en el Conurbano unos 2500 casos confirmados más a lo largo de esos cinco días, con su consiguiente impacto en el uso de unidades de terapia intensiva y el número de fallecimientos un par de semanas después. Es importante indicar que las diferencias generadas por medidas locales tienden a disminuir con el tiempo si hay una activa interacción social entre las poblaciones de dos distritos adyacentes”.
La investigación, que se basa en el análisis de la provincia de Buenos Aires, el Conurbano y la ciudad de Buenos Aires, explica que “el 19/04/2021 se elimina la presencialidad en el Conurbano. Se observa una disminución de los confirmados en general (todas las edades) para las tres regiones analizadas, pero esta disminución es más significativa en el Conurbano. En el grupo etario de 5 a 11 años se observa una disminución significativa de los confirmados en el Conurbano, en comparación a un aumento en las regiones con clases presenciales (aunque la presencialidad fue muy inferior al 100% en CABA y en Interior PBA producto de la decisión de muchos padres de no llevar a sus hijos a la escuela)”.
Se debe tener en cuenta que, según datos del ministerio de Salud de la Nación, uno de los factores que se evalúa para decidir el cierre de las escuelas es el número de incidencia, así, se determinó como número elevado 150 casos de COVID-19 cada 100.000 habitantes para un período de 14 días. Hoy el AMBA supera largamente esos valores.
En la misma línea, se expresó el director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, Axel Rivas: “No logré encontrar ningún sistema educativo nacional o subnacional que haya mantenido escuelas abiertas con más de 650 casos cada 100.000 habitantes por semana, como ocurre en CABA ahora”, dijo a Tiempo Argentino.
Volviendo al informe de los investigadores del CONICET y otras instituciones, el trabajo es concluyente sobre los movimientos en la tendencia de contagios en relación a la apertura de clases o a su suspensión. “La Ciudad de Buenos Aires inició sus clases del ciclo 2021 en algunos grados el 17 de febrero de este año y de manera completa el 1° de marzo, en momentos en que la incidencia de casos confirmados de COVID-19 era de aproximadamente 150 semanales cada 100.000 habitantes. La PBA las inició el 1° de marzo, con una incidencia de casos en ese mismo indicador de 100 en el Conurbano y 110 en el interior de PBA. Ante el decreto presidencial que determinó la suspensión de clases presenciales en el ámbito del AMBA a partir del 19/4, la PBA suspendió las mismas en el Conurbano a partir de ese día, con una incidencia de casos confirmados de 475 semanales cada 100.000 habitantes. En ese mismo momento, CABA decide desconocer el decreto presidencial con una incidencia de casos en ese mismo indicador de 610. También para esa fecha se mantienen las clases presenciales en casi todo el interior de la PBA (región no afectada por el decreto presidencial), con una incidencia de casos en ese mismo indicador de 350 (para esta zona tomada como un todo)”.

Cierre de escuelas en otros países

Según el “Informe sobre el Impacto de la presencialidad escolar en los casos confirmados de COVID-19”, sobre la base de datos aportados por la UNESCO, el cierre de escuelas es “la segunda medida más efectiva para reducir la circulación viral (luego de la cancelación de reuniones sociales). También se concluye que ninguna medida (no farmacológica, como podría serlo la vacunación masiva) es suficiente por sí misma, ubicando al cierre de escuelas como una de las principales a ser combinada con otras acciones”. Así se desprende de un trabajo que analizó 45 tipos diferentes de medidas preventivas destinadas a la reducción de la circulación del virus.
De acuerdo con lo mencionado en ese informe “en el año escolar 2021 (es decir, desde septiembre 2020), hubo 101 países (de 210) que dispusieron restricciones a la presencialidad en todos los niveles escolares, a nivel nacional, por dos semanas o más”. Asimismo, “los países del hemisferio norte tuvieron acelerados incrementos de contagios desde diciembre. En la mayoría de éstos se procedió al cierre de escuelas en todos los niveles. En algunos a nivel nacional y en todos los niveles, como fue el caso de Israel, Polonia, Austria, Alemania, Grecia, Irlanda, Inglaterra, Dinamarca, Portugal, Bélgica y Francia” y aclara que se “exceptuaron las zonas rurales o jurisdicciones con menor gravedad de casos”.
En lo que respecta a Latinoamérica, el informe describe que “en lo que lleva del 2021 ya tuvieron suspensiones generalizadas de clases presenciales (en todos los niveles y a nivel nacional) México, Venezuela, Jamaica, Perú, Honduras, El Salvador, República Dominicana y Uruguay. En Ecuador sólo una minoría de escuelas había llegado a abrir en el mes de marzo. En Colombia se impulsó un plan de retorno gradual a la presencialidad (con alternancia) pero al superar los 200 casos semanales cada 100.000 habitantes volvieron a cerrar en prácticamente todos los distritos. En Chile [8] hubo durante todo el año jurisdicciones que mantuvieron cierres en todos los niveles escolares, en base a un esquema que dispone cierres en función de la situación epidemiológica”. Y hasta Brasil decidió suspender la presencialidad en las escuelas en distintos distritos de acuerdo con la situación epidemiológica.
En el caso de Chile, en particular, se menciona que “las clases comenzaron a principios de marzo, con alrededor de 100 casos confirmados semanales cada 100.000 habitantes y prohibieron totalmente la presencialidad a partir de fin de marzo, cuando llegaron a 200 en ese mismo indicador”. Por otra parte, en la investigación se especifica que “algunos países cuentan con indicadores de riesgo que ponen límite a la continuidad de la presencialidad en determinados contextos epidemiológicos, según la cantidad de casos semanales detectados cada 100.000 habitantes”
Finalmente, en el informe, también, se aclara que, con respecto al impacto que puede tener el cerrar las escuelas, “si bien existen otros estudios que no han logrado establecer dicha relación, esto no es suficiente para argumentar que la relación no existe. Es decir, a lo sumo puede afirmarse que, por la complejidad del problema (interacción no lineal entre múltiples factores y medidas concurrentes, no todos bajo control), no es posible asegurar que en cualquier situación concebible el cierre de escuelas producirá sistemáticamente una disminución de la circulación”.

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