Represión en Bajo Flores: “Estamos esperando el juicio oral para darle cierre a este acto de impunidad”

27.7.2019

Por Santiago Asorey y Ana Laura Mársico

Florencia Torres, vecina de la Villa 1.11.14 del Bajo Flores, recordó el ataque de Gendarmería el 29 de enero de 2016. Seis gendarmes se encuentran procesados listos para ir a juicio oral por la represión a adolescentes y niños. Además, reflexionó sobre la defensa de las fuerzas de seguridad que realizó la ministra Patricia Bullrich en casos violencia policial y gatillo fácil.

 

En enero del 2016 un grupo de Gendarmería disparó contra vecinos que estaban ensayando en una murga. Usted es una de las personas fue víctima de aquella represión.

Florencia Torres: Exactamente. Esa noche estábamos en el ensayo en la murga y de la nada apareció un móvil de Gendarmería con una grúa atrás. Desde el auto nos solicitaban que nos corriéramos porque querían ingresar a una calle donde había hace una semana dos autos abandonados. Gustavo, el director de la murga, se acercó y les consultó si podían ingresar por la calle lateral porque éramos muchos y además estábamos en pleno ensayo. Un dato no menor es que la calle que les señaló Gustavo les quedaba mucho más cómoda para retirar los autos.

Allí fue cuando con el móvil avanzaron y con la trompa del auto le tocaron la pierna a una compañera. En ese mismo momento que nos alertamos y nos pusimos nerviosos, se baja un efectivo con un arma y nos comienza a agredir verbalmente. Ahí yo intervengo y le pido que por favor no dispare que estábamos con menores. Comenzamos a movernos para que los chicos puedan desplazarse con cuidado. Ahí se escucha el primer disparo. Me doy vuelta y veo a una compañera que estaba tirada en el piso. Así comenzó toda la cadena de disparos. Los chicos estaban desesperados. Corrían para cualquier lado. Encima en el fondo del barrio, que es donde ensayamos, no hay veredas. Entonces no tenían donde esconderse. Eran niños de 5, 6, 9 años. Había mujeres embarazadas. Personas de todas las edades. El más herido de esa noche fue el hijo del director de la murga, le dispararon directo a las piernas. Esa noche tuve que ir al hospital porque recibí 17 perdigones de balas de goma en mis piernas.

Doy gracias a Dios que no me toco la várice porque si era así creo que me moría desangrada. Fui para que me atiendan y me dejaron ahí en la guardia, tirada en la cama y desnuda. Fue un camillero el que vino a taparme con una sábana, y hasta se enojó con el personal del hospital. Esa noche vino todo el mundo: Prefectura, la Brigada de la Policía Federal, Policía Metropolitana, Gendarmería. Todos vinieron y me preguntaron lo mismo y yo estaba así, desnuda. Fue después de un largo rato que me atendieron los médicos.

 

¿Cómo actuó la Justicia ante los hechos?

F.T.: Luego de esa noche nos organizamos con abogados para conseguir asesoramiento jurídico y llegar para lograr justicia. Fuimos varias veces a declarar, prácticamente todos. Al principio imputaron a doce efectivos, pero luego quedaron solo seis procesados: una mujer y cinco hombres. Ahora estamos esperando el juicio oral para darle cierre a este acto de impunidad. 

 

¿Cómo se manifestó Patricia Bullrich ante ataque de la fuerza de seguridad?

F.T.: Eso fue terrible. La ministra de Seguridad fue a saludar a los efectivos al hospital de la policía. Incluso vimos fotos de la funcionaria con los efectivos. Sus declaraciones giraron en torno a que no iba a permitir atropellos. Lamentablemente nadie se acercó a nosotros para saber cómo estábamos. Luego de esa noche y por un largo tiempo, muchos de los niños que estuvieron en esa espantosa noche quedaron con traumas. Muchos se despertaban asustados en la mitad de la noche y se orinaban encima, o mismo durando el día caminando por la calle. Pero no preguntaron nada. El hijo del director, Jonathan, se llevó lo peor. El necesitaba una silla de ruedas por las balas que recibió en las piernas. Recién pudimos conseguir una cuando fuimos a la carpa de Milagro Sala. Allá nos cruzamos con compañeros y nos brindaron una gran solidaridad con todos nosotros. Pero en estos tres años y medio nadie vino a decirnos nada por parte del Estado. Lo único que escuchamos fueron las declaraciones de Jaime Duran Barba. Dijo que éramos unos mentirosos patológicos. Parece que mentimos muy bien porque ya procesaron a 6 y estamos esperando el juicio oral. 

 

Patricia Bullrich dijo la semana pasada que la sociedad valora más la institución de Gendarmería que la escuela pública. ¿Qué piensa del concepto de la ministra?

F.T.: Somos un montón de personas las que valoramos en verdad la salud y la educación pública. Esos son Derechos. Ahí está la famosa grieta. La Gendarmería en mi barrio está muchas veces pero no hacen nada por nosotros. La otra vez, a una cuadra de mi casa le robaron a una mujer y la Gendarmería estaba ahí. No hizo nada, no cambia nada. De hecho, he visto que en el barrio se agarran a tiros y el gendarme se esconde. En enero fueron héroes con una murga de mujeres y pibes, pero luego no intervienen nunca. Cuando llegaron al barrio, veíamos como se abusaban de su poder. A los chicos los hacían desnudarse en “busca de droga” y los dejaban así, sin ropa, en pleno invierno. 

Esto me pasó a mí, yo no puedo denunciarlo porque no tengo pruebas. Era un día a las 11 de la noche cuando yo estaba con mi nene. Venía de ensayar cuando un gendarme sacó el arma y simulaba que iba a disparar. Hacía sonar el revólver pero lo tenía vacío. Esto me lo hizo notar mi hijo, él lo vio. Hubo familias que se mudaron. Hubo pibes que vinieron en distintas oportunidades a decirnos que se cruzaron con móviles de Gendarmería y te contaban que los habían querido matar. Estamos hablando de nenes de 6 años también, y esto fue posterior a lo de la murga. Se supone que están para cuidarnos y somos los que sufrimos violencia institucional siempre. 

Desde que asumió el macrismo, este abuso empeoró. Antes me decían que esto me pasaba porque yo hablaba, y la verdad es que no es así. Cuando pasó lo de la murga pensé que era una señal de que habíamos perdido la democracia. Si habían empezado así con una murga, ¿qué iba a pasar después? Y sí, después pasó lo de Santiago Maldonado, lo de Rafael Nahuel, lo de Facundo en Tucumán, el caso de los pibes de San Miguel del Monte. Si lo que pasó con nosotros hubiese sido en otro barrio, lo habrían repudiado.

 

Luego de la represión se hizo una movilización para pedir justicia en el barrio. ¿Cómo vio la reacción de los vecinos después?

F.T.: A la gente le da bronca. La verdad es que te terminás metiendo, no te podés quedar cruzado de brazos cuando te matan a un pibe. Pero la verdad es que hay que ser realistas: acá manda la policía. Sí vos te vas contra ellos, no sabes lo que te puede pasar. La gente le tiene miedo. Yo tengo 30 años y conozco muchísimos casos de gatillo fácil acá. Hay un caso que a mí me duele mucho porque yo me crie con él. Una chica vio cómo un policía lo remata en el piso al chico. Ella que iba a declarar y era un testigo clave dijo que no lo podía hacer porque ella tenía hijos. Hasta se mudó por el miedo. Los vecinos los odian a ellos. En lo personal, no los pongo a todos en la misma bolsa. Son gente que está laburando. En mi caso particular, yo tengo un profundo repudio a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich: es ella quien les permite la represión desmedida. Un año después, el gobierno de la Ciudad vino a la vuelta de lo que fue el hecho de represión de la murga e inauguró un comedor. Estuvieron presentes Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y la diputada Elisa Carrió. ¿Vinieron a festejar el hambre?

Feria de Editores Independientes ‘19

26.7.2019

Por Andrea Roques

Será el primer fin de semana de agosto, en el Konex. Habrá 250 stands y varias charlas a cargo de intelectuales. La entrada es gratuita.

El fin de semana del 2, 3 y 4 de agosto, se celebra la 8º Feria de Editores Independientes (FED) en el Centro Cultural Konex. Es la oportunidad ideal para descubrir, entre las 250 editoriales que van a estar este año, autores que renuevan el escenario de la literatura contemporánea latinoamericana. Habrá también charlas a cargo de trabajadores de la cultura. El horario es de 14 a 21 y la entrada es libre y gratuita.

Llovió tanto el día que los editores independientes se juntaron para hacer la FED por primera vez, que parecía una clara señal de que había sido una mala idea. Fue una tarde de 2013, en el bar de FM La Tribu. Pero la lluvia paró, el agua bajó y la gente llegó. El encuentro se repitió al año siguiente y después también. La feria creció tanto que en 2018 fueron al Konex 11 mil personas y ahora se esperan 16 mil.Se suman más editoriales que traen títulos difíciles de encontrar en el circuito local. Llegan de Bolivia, de Colombia, de Brasil, Perú, Chile, Uruguay y de España. También vienen de las provincias argentinas. En total serán 250 puestos entre los que también habrá libros para chicos.

“Un factor muy importante para nosotros es que atiende el editor o la editora. Esto quiere decir que si preguntás algo sobre la traducción, sobre cómo se compone un catálogo, sobre la decisión de publicar a un autor en vez de a otro, está la persona que toma esas decisiones para responderte y charlar”, destaca Víctor Malumián, editor de Godot y co-organizador de la feria junto a Hernán López Winne, Mariana Hunt y Laura Benas, y agrega:“al margen de que haya un pequeño grupo de trabajo que tiene la carga organizativa, no deja de ser un movimiento mucho más grande de editores y editoras que año a año proponen, recomiendan y ayudan a corregir problemas o errores anteriores”.

La FED también es un espacio de debate sobre asuntos transversales al pueblo lector. Beatriz Sarlo y Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras, van a hablar sobre lenguaje inclusivo y los cambios que proponen los feminismos en el modo de expresarse. También Ferréz, escritor y rapero, referente del Movimiento de Literatura Marginal de Brasil,viene a contar cómo la jerga callejera y policial se impone en las páginas de algunos textos contemporáneos en el país vecino. Pero además, las charlas programadas abordarán temas como el homoerotismo en las novelas de Lemebel y Healey; otros asuntos vinculados al feminismo; una aproximación a la Argentina postelectoral y varias otras cuestiones que convocan al público habitual.

Este espacio que congrega a lectores editores y escritores, invita también a reflexionar sobre lo recreativo y el tiempo destinado al divertimento. Malumián explica:“Estamos sufriendo embates, además, que van en la pelea por el ocio. En la actualidad lo que realmente requiere una inversión no es sólo la compra del objeto material, sino tener el tiempo libre para poder leerlo en profundidad”. Según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales (ENCC)del Sistema de Información Cultural de Argentina (SInCA), entre 2013 y 2017, la cantidad de libros por persona se redujo de 3 a 1.3. Del último año y medio no hay datos publicados. “Sumado a los costos de producción y la falta de políticas públicas, se está dando un cóctel que no deja armado un escenario ideal para el libro”, agrega el editor de Godot, para quien además hay algo que las estadísticas de la ENCC encubren: “la lectura y el acceso a la cultura están híper concentrados en determinados polos, ya sean geográficos o socioculturales, y hay todo un páramo que está desolado”.

Entre las editoriales que se suman este año, Víctor Malumián señala El Cuervo, de Bolivia; Laguna Libros de Colombia, que no es nueva pero vuelve a participar y Caballo Negro, de Córdoba: “Son tres que por distancia geográfica quizás no circulan tanto por Buenos Aires y creo que hay que prestarles mucha atención.” En la feria va a haber un catálogo de distribución gratuita con todas las casas que participan y con 300 librerías que venden los títulos publicados por aquellas:“La idea es que el lector llegue, tome ese catálogo y marque las editoriales que descubrió. Por otro lado, que también descubra nuevas librerías que capaz no sabía que existen y hasta quizás pueda entablar una relación con los libreros y pedirles los títulos que no pudo llevarse esta vez”, concluye Malumián.

Participan de la FED Ediciones Godot, Alto Pogo, Corregidor, Blatt & Ríos, Cactus, Caleta Olivia, Caja Negra, Eterna Cadencia Interzona, Mardulce, entre muchas otras.

 

Tres días de charlas:

Viernes 2

15.00 – Dos novelas: Tadeys y Los Sorias, con Agustina Pérez y Ariel Luppino.

16.30 – Revolución y deseo en las crónicas de Dan Healey y Pedro Lemebel. Con Gonzalo León, Alejandro Modarellii y Mario Iribarren.

18.00 – Topografía de la literatura latinoamericana. Con Margarita García Robayo, Gustavo Espinosa y Simón Ergas.

19.30-  La crisis es nuestro escenario.Con Marlene Wayar, Agustina Paz Frontera y María Inés La Greca

Sábado 3

 15.00 – ¿Por dónde empezar? Con David Guebel y Guillermo Piro.

16.30 – El lado salvaje. Con Edgardo Scott, José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski.

18.00 –  Mejor acompañadas. Con Dolores Reyes y Vera Giaconi.19.30 – Periferia y Marginalidad. Con Ferréz y Lucía Tannina.

Domingo 4

15.00 – En primera persona: cuando la vida atraviesa la literatura. Con Belén López Peiró, Julia Coria y Mercedes Halfon. Modera Maru Drozd

16.30 – Feminismos: un ejercicio de resistencia. Con Alexandra Kohan y Paula Puebla.

18.00 – La lengua en Disputa. Con Beatriz Sarlo y Santiago Kalinowski.

19.30 – La Argentina del 11D ¿Qué va a ser de nuestras vidas después de las elecciones? Con Alejandro Grimson, Paula Canelo y Eduardo Fidanza. Coordina Florencia Halfon Laksman.

Hospital Garrahan: contra el desfinanciamiento que deja sin vacantes a hijos de trabajadores

25.7.2019

La movilización se realizó en el marco del fallo que dictaminó faltan 22.000 vacantes en toda la ciudad.

El reclamo no es nuevo, y por eso también da más bronca. Este miércoles cientos de trabajadores, acompañados por referentes sindicales y de la izquierda, salieron a la calle y cortaron la Av. Entre Ríos y la calle Pedro Echagüe a metros de la puerta del Hospital Garrahan para visibilizar su pedido: que se garanticen las vacantes para todos los niñes y se hagan las remodelaciones pertinentes para que ningún niño se quede afuera.

Entre los presentes, estuvieron Federico Puy, docente del Normal N°5, candidato a legislador por el Frente de Izquierda Unidad, e impulsor junto a Myriam Bregman y Patricio Del Corro en el fallo de la jueza Liberatori que fue noticia hace tan sólo algunos días. La justicia dictaminó que en la ciudad hay un problema con más de 22 mil vacantes adeudadas.

Obligó al gobierno a pagar un resarcimiento económico a las familias afectadas y a construir las escuelas y aulas necesarias para garantizar a todos el derecho a la educación, sobre todo en la zona sur de la ciudad. Lo que pasa en el Garrahan, que recibe un 20% de su presupuesto de Ciudad, no es ajeno a esta realidad. Federico Puy ofreció poner a disposición el amparo y todos los fundamentos presentados para que pueda replicarse una exigencia similar desde los trabajadores del hospital.

Alejandrina Barry también se hizo presente para traer su solidaridad a las trabajadoras. Ella es hija de desaparecidos, directora de la comisión contra la violencia institucional de la legislatura de CABA y candidata a primera legisladora por el Frente de Izquierda Unidad. En su intervención resaltó que en la ciudad más rica del país no se puede estar discutiendo que los chicos se quedan sin vacantes, exigió que las prioridades tienen que ser nuestros chicos, los trabajadores, las mujeres antes que pagarle al FMI y dejó la solidaridad desde las bancas y las puso a disposición al igual que los abogados del Centro de Profesionales por los derechos humanos (CeProDH) para toda las iniciativas que deseen realizar las mamás del hospital.

Muchas madres dejaron su testimonio, destacando la importancia que para ellas tiene contar en su lugar de trabajo con una guardería para sus hijos, ahorrándoles tiempo y dinero para garantizar poder estar cerca de sus hijos y a la vez cuidar de la salud de todos los chicos que se atienden en el gigante pediátrico. Mariana Margarita López, maestra del jardín y candidata en la provincia de Buenos Aires del Frente de Izquierda Unidad, señaló que no se trata de un privilegio sino de un derecho histórico por el que pelea el movimiento de mujeres y que tenemos que lograr garantizar que se finalicen las obras pertinentes y se contraten más docentes para brindarles a los chicos el cuidado que se merecen

Un acuerdo sectorial que reafirma el neopositivismo psiquiátrico

24.7.2019

Por Enrique Carpintero

El Acta de acuerdo entre la ministra de Salud del GCBA y el presidente de la Asociación de Médicos Municipales reafirman que la Salud Mental es un negocio para las grandes empresas de medicina. Sus lineamientos y las perspectivas bajo la tutela del FMI.

La semana pasada se firmó un acta de acuerdo entre la ministra de Salud del GCBA, la médica Ana María Pérez Bou y el presidente de la Asociación de Médicos Municipales Jorge Gilardi. Si se leen las actas vemos que estas no hacen más que reafirmar que la Salud Mental es un negocio para las grandes empresas de medicina. Para un análisis de las mismas se puede leer el artículo de Juan Duarte “El gobierno de la ciudad intenta avanzar en la manicomialización de la Salud Mental.”

Un sector que dirige la AMM se arroga el derecho de tomar decisiones que afectan al conjunto de los profesionales de la Salud Mental y de los usuarios acorde con lo que vienen proponiendo: “la Salud Mental es una cuestión exclusivamente de la medicina.” Este acuerdo revierte los aspectos más importantes de la Ley de Salud Mental.

La Ley plantea en sus artículos algunas cuestiones cuya importancia implica una ruptura con el funcionamiento del orden manicomial en la Argentina y sostiene Derechos Humanos fundamentales de los pacientes.

Veamos cuatro aspectos que creo necesario destacar.

1º) En relación a los Derechos Humanos. Establece la defensa de los derechos de los pacientes modificando el Código Civil para impedir las internaciones de personas por su “peligrosidad”.

2º) El equipo interdisciplinario e intersectorial. Con la sanción de la Ley ya no es el psiquiatra el eje del tratamiento en Salud Mental, sino que “Debe promover que la atención en salud mental esté a cargo de un equipo interdisciplinario.” Creemos que esta idea no solo refleja una realidad superadora, sino que, además, define el tema de la salud mental como un tema interdisciplinario, pero también como un tema intersectorial; o sea que va más allá del campo de la salud en tanto en la definición misma de salud mental intervienen otros factores que tienen que ver con las condiciones de vida.

3º) En relación a las estructuras manicomiales se plantea cerrar los manicomios y crear propuestas alternativas. La internación deberá ser lo más breve posible y deberá ir refrendada por dos profesionales, uno de los cuales deberá ser médico o psicólogo.

En este sentido, la medicina y la figura del médico son parte, y no centro, de las respuestas al padecimiento mental, estimando sus determinantes sociales y el poder curativo de los recursos sociales y culturales de un país. Por ello, no se debe desconocer el protagonismo de la sociedad toda, incluidos los familiares y usuarios como recurso terapéutico.

4º) Por último, una reivindicación democrática sentida por el conjunto de los trabajadores de la Salud Mental tiene fuerza de ley al decir que: “Los profesionales con título de grado están en igualdad de condiciones para ocupar los cargos de conducción y gestión de los servicios y las instituciones, debiendo valorarse su idoneidad para el cargo y su capacidad para integrar los diferentes saberes que atraviesan el campo de la salud mental.” Esta ley no pone en riesgo ni en cuestión las incumbencias sino las hegemonías. Un equipo interdisciplinario, no borra la especificidad, ni desresponsabiliza, suma aportes para intervenir desde una perspectiva integral.

Sin embargo, como venimos afirmando desde que se promulgo la Ley, no se puede cambiar un paradigma de atención en Salud Mental a partir de una Ley. Esto es lo que nos enseña la experiencia que realizó Franco Basaglia en Italia, donde no solo se cierran los manicomios (actualmente no hay manicomios en Italia) sino se inicia un proceso de desinstitucionalización. Es decir, de crítica práctica a los manicomios –y no es solamente manicomios– sino también a todos los servicios que atienden el padecimiento subjetivo. Esto implica que para cerrar los manicomios se debe iniciar un proceso de desinstitucionalización desde el cual se cambia el paradigma, la mirada que hay sobre la locura, sobre las necesidades de la gente; es decir, se cambian los criterios científicos e ideológicos de los profesionales en Salud Mental.

En todos estos años –tanto en los gobiernos K como en el macrismo– se mantuvo un poder en el campo de la Salud Mental sostenido en una alianza entre sectores del Estado, los grandes laboratorios, las instituciones de medicina privada, la burocracia sindical que manejan sus intereses en las obras sociales, el conjunto de las Asociaciones de Psiquiatras y las organizaciones médicas que se oponen a cualquier proyecto de transformación. Esto ha llevado a una psiquiatrización del campo de la Salud Mental donde el predominio de un neopositivismo médico pretende entender el padecimiento psíquico exclusivamente como un problema neuronal. Su resultado ha sido el avance de una contrarreforma psiquiátrica que lo único que le interesa es recetar psicofármacos. Aunque a veces se la disfrace de experiencia “progresista” porque a los pacientes se los medica en sus casas y los medicamentos los paga el Estado.

En esta perspectiva debemos entender el acta firmada entre las autoridades de CABA y la AMM que se denomina “Refuncionalización de los manicomios”. Allí se elude los aspectos más progresistas de la Ley de Salud Mental reafirmando la contrarreforma psiquiátrica.

Veamos.

1°) Se reduce el padecimiento subjetivo a estímulos neuronales donde el eje es la aplicación de medicamentos, la utilización de neuroimágenes y los tratamientos genéticos. Una novedad la medicina traslacional en la que se complementa la psiquiatría, la neurología y la neurobiología cognitiva.

2°) Ante el hecho de tener que cerrar los hospitales monovalentes (léase manicomios) se los transforma en supuestos “polivalentes” con práctica en psiquiatría, neurología y psicología cognitiva. Lo importante es dar cuenta del funcionamiento del cerebro que es donde se producen los síntomas psíquicos. De esta manera se deja de lado la subjetividad como una corposubjetividad que se constituye a partir de un entramado del espacio orgánico, psíquico y cultural.

3°) En estos hospitales “polivalentes” se siguen manteniendo las internaciones psiquiátricas. Aunque se mencionan dispositivos alternativos estos quedan en un lugar secundario, dada la perspectiva de los tratamientos que se sostiene.

Por todo lo que venimos afirmando debemos tener en cuenta que para oponerse al poder privado es necesario que el Estado sostenga la salud pública desarrollando una política universalista de seguridad social con la participación de equipos interdisciplinarios, los usuarios y los trabajadores que garanticen el derecho a la salud para el conjunto de la población. Para ello debe asignar un presupuesto adecuado para dar una cobertura de Salud a todos los ciudadanos independientemente de sus posibilidades económicas y que los profesionales cobren un sueldo acorde con la práctica que realizan. Este es un derecho que todo ciudadano tiene asignado por la Constitución Nacional. Si esto no se realiza, se pueden arreglar los manicomios, cerrarlos para hacer tratamientos ambulatorios. Pero mientras el poder lo tengan los monopolios privados la hegemonía neopositivista llevará a remplazar el encierro por los chalecos químicos.

Para finalizar creo necesario hacer un comentario. Aquéllos que pretenden separar las políticas nacionales e internacionales de los gobiernos de sus efectos en la vida de la población, apelando a una lucha que tenga en cuenta solamente los interesas sectoriales, es interesante transcribir lo que dice Slavoj Zizek:

A fines de 2008, investigadores de Cambridge y Yale que analizaban las tendencias en la epidemia de tuberculosis en las últimas décadas en Europa del Este dieron a conocer su resultado: tras analizar datos de más de 20 países, establecieron una clara correlación entre los préstamos de FMI a esos países y el aumento de los casos de tuberculosis.

Cuando los préstamos se interrumpieron, la epidemia de tuberculosis volvió a reducirse. La explicación es simple: la condición para el otorgamiento de los créditos es que el Estado imponga una ‘disciplina financiera’ (reducir el gasto público), y la primera víctima de esas medidas destinadas a establecer la ‘la salud financiera’ es la propia salud pública.

Un ejemplo en nuestro país lo tenemos en 1959 cuando Alsogaray solicita el primer préstamo al FMI y dice la famosa frase “Hay que pasar el invierno”. Ese año, según las estadísticas, se produce la mayor cantidad de muertes en los manicomios nacionales por falta de presupuesto y el consecuente abandono de los pacientes.

En este sentido se debe llevar adelante una lucha teórico clínica para enfrentar las perspectivas de la biología psiquiátrica. Desde allí generar un debate por un plan racional y científico en el campo de la Salud Mental. Pero esto no es suficiente sin una lucha política en la cual se enfrente a los poderosos intereses que se juegan.

El invierno agrava el drama de la pobreza extrema en Buenos Aires

23.7.2019

Por Daniel Gutman

En las penumbras de una noche helada, la inmensa Plaza de Mayo parece vacía. Pero sobre uno de los costados, cientos de personas se agolpan frente a mesas en las que se reparten ropa de abrigo y comida caliente. Son los necesitados de la capital de Argentina, cada vez más numerosos y sometidos a una situación más dramática con la llegada del invierno.

“La mitad de quienes vienen aquí, aproximadamente, vive en la calle. Hay familias enteras que necesitan comer; en algunos casos se nota que no están acostumbrados y sienten vergüenza de su situación”, contó a IPS un empleado de un bufete jurídico, Eduardo Alemán, quien lleva años en tareas solidarias.

“Esto es más que una olla comunitaria. Aquí les damos un abrazo y ponemos mesas para que la gente se conozca y este sea también un espacio de dignidad”, agregó Alemán, mientras organizaba a los voluntarios que no paraban de llegar a la plaza principal de Buenos Aires, frente a la Casa Rosada, sede del gobierno.

Argentina vive una brutal crisis económica que desde el año ha hecho aumentar la pobreza y la desocupación y ha triturado el poder de compra de los trabajadores informales, debido a una tasa de inflación superior a 50 por ciento anual.

Para ver las consecuencias solo hay que caminar por las calles de Buenos Aires. Hoy es común lo que antes era esporádico: encontrar gente durmiendo en los ingresos de los edificios públicos o de bancos, en las estaciones de metro o simplemente en las aceras.

El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires admite un crecimiento, pero mínimo: dice que un relevamiento de abril pasado arrojó que hay 1.146 personas en situación de calle, contra 1.091 que había en 2018 y 1.066 de 2017.

En cambio, un censo realizado por más de 30 organizaciones de la sociedad civil junto al Ministerio Público de la Defensa de la ciudad y otros organismos públicos independientes, difundido a comienzos de de julio, reveló que hay 7.251 personas viviendo en las calles.

Las mismas organizaciones habían realizado en 2017 un relevamiento similar, en el que participan cientos de voluntarios, que durante cuatro jornadas recorren la ciudad desde que cae la noche hasta la madrugada. Aquella vez el número final fue sensiblemente menor: 4.413 personas.

“El gobierno de la ciudad simplemente sale un día y cuenta a los que encuentra. Para hacer un trabajo serio necesita el compromiso de muchas personas, como en el censo que hicimos nosotros”, dijo el defensor general de la Ciudad Autónoma, Horacio Corti.

Corti agregó que “más allá de lo cuantitativo, aquí hay niños, niñas, adolescentes, ancianos. Para hacer una política pública hay que contar de verdad, entender que son personas e indagar por qué están en la calle”.

La Defensoría fue promotora del caso en el que, en febrero, la Corte Suprema de Justicia argentina reconoció el derecho a la vivienda digna.

Fue a raíz reclamo de una mujer que vivía con sus dos hijos en una casa de un asentamiento precario de Buenos Aires que fue destruida por un incendio. A pesar de ello, la realidad de muchas personas es distinta.

A comienzos de julio, una ola de frío polar golpeó buena parte del país, la primera del invierno austral argentino. En pocos días murió en Buenos Aires una persona que dormía en la calle y otras cuatro en distintas ciudades.

Entonces River Plate y otros clubes deportivos de la capital abrieron sus puertas para dar comida caliente y un lugar donde pasar la noche a los sin techo y otros necesitados.

En la primera jornada llegaron al estadio de fútbol del River 242 personas, de las cuales 113 se quedaron a dormir en un espacioso salón, bajo una de las tribunas del célebre estadio donde se jugó la final de la Copa Mundial de Fútbol en 1978. Al día siguiente hubo 340 asistentes y 140 pasaron la noche.

Uno de los que estuvo esas dos noches fue Carlos Daniel Rúa, un hombre de 55 años que llevaba entonces solo 10 días sin techo, durmiendo en trenes o en ómnibus para guarecerse del frío del invierno austral.

“Yo vivía en una pieza (habitación) en Ituzaingó (al oeste de Buenos Aires), pero me echaron porque debo cinco meses de alquiler. Ando con lo que tengo puesto; el dueño se quedó con todas mis pertenencias hasta que le pague”, le contó a IPS mientras se fumaba un cigarrillo en las afueras del imponente estadio.

La historia de Rúa es la de mucha gente en el último tiempo. “Yo trabajaba en una pequeña fábrica de válvulas para lavarropas. El propietario estuvo cinco meses sin pagarnos el sueldo, hasta que un día cerró la fábrica y desapareció, sin pagarnos indemnización”, relató.

 

El contexto del empobrecimiento

 

Esa realidad es producto de una caída de la actividad económica que, según datos oficiales, en el primer cuatrimestre de este año fue de 4,6 por ciento con respecto al mismo período del año pasado. De acuerdo a estimaciones privadas, cada día están cerrando unas 25 pequeñas y medianas empresas (de hasta 200 empleados) en todo el país.

En este país del Cono Sur americano y una potencia agrícola mundial, con 44 millones de personas, según las últimas cifras oficiales correspondientes a 2018, hay 14 millones de pobres, de los cuales 2,7 millones son indigentes que no logran cubrir sus necesidades alimentarias.

En 2018, se agregaron 2.650.000 nuevos pobres en la cuarta economía latinoamericana, como consecuencia de la devaluación en más de 100 por ciento de la moneda local, el peso, y una inflación que superó 50 por ciento anual.

La crisis de 2018, provocada por falta de financiamiento, llevó al gobierno del centroderechista Mauricio Macri a buscar un programa de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ya desembolsó 44.000 de 56.000 millones previstos, en contrapartida a un severo programa de ajuste fiscal.

Pese a ello, este año, la inflación continuó muy elevada, en un contexto de congelamiento de programas sociales y de salarios estancados, por lo que se espera que el índice de pobreza correspondiente al primer semestre de 2019 sea superior al de 2018.

 

Las mayores victimas

 

La situación hace mucho más dura la vida de quienes, acostumbrados a la pobreza, dependen de “changas”, como llaman los argentinos a las tareas ocasionales e informales. Diana, una mujer que prefirió no dar su apellido, contó que ya dejó de buscar trabajo.

“Me dijeron que como me faltan dientes es muy difícil que me den algo; que hace falta buena presencia”, explicó a IPS mientras se preparaba para pasar la noche bajo la tribuna de River.

Había llegado a Buenos Aires desde el suburbio de José León Suárez, para buscar objetos de valor entre los residuos de los barrios de clase media, y la apertura del club le permitió no volver a su casa y ahorrar el dinero del transporte.

En la segunda semana de julio, el frío dio una tregua en Buenos Aires y la temperaturas comenzaron a ubicarse por encima de los 10 grados. Organizaciones solidarias comenzaron a prepararse entonces para la siguiente ola de frío intenso.

“Las muertes de la gente que duerme en la calle se producen cuando las temperaturas bajan de 4 o 5 grados (centígrados). Esta vez tuvimos cinco muertes en pocos días en distintos lugares del país y entonces decidimos hacer ruido en los medios para que todo el mundo se movilizara”, contó a IPS Juan Carr, fundador de la Red Solidaria.

Carr, cuya fundación opera hace 20 años, fue quien invitó a River y al resto de los clubes deportivos a abrir sus puertas en las noches de frío más intenso.

“Los clubes tuvieron una respuesta fabulosa, igual que mucha gente común. El teléfono de Buenos Aires en el que se reciben las denuncias de que hay personas en la calle que necesitan ayuda pasó de 1.000 llamadas diarias a 3.000 en la primera semana de julio”, dijo.

Carr dice que no tiene cifras propias de personas sin techo, aunque no las considera lo más importante. “No es el momento de discutir números, sino de atender un estado de necesidad que es extraordinario”, explicó.

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