10 insumisas, insurrectas, despedidas

16.2.2018

Por Emergentes

“Empezaron a llamarnos a cada una, en un lapso de entre 20 y 30 minutos, con un método muy perverso y generando mucha angustia. Nos iban citando de manera individual a reuniones en Lezama que es donde se encuentran las oficinas del gobierno de la Ciudad”, cuenta Georgina, una de las diez despedidas que trabajaba en la Gerencia de Soporte Social en la Villa 31.

El mecanismo deviene disciplinador ya que la mayoría de las trabajadoras despedidas participan en procesos asamblearios y acciones en el marco de la lucha por los derechos no solo del colectivo sino también por los derechos de lxs vecinxs.

 La ausencia de argumentos atravesó todas las llamadas telefónicas, llamadas esquivas y cortas. Dice Candela: “las 10 despedidas hemos tenido evaluaciones positivas de parte de nuestrxs coordinadorxs, quienes nos están defendiendo. Se trata de un disciplinamiento ya que estamos organizadas como colectivo de trabajadoras. Tampoco es una cuestión de presupuesto, ya que es una secretaria que sigue tomando gente”.

Los testimonios de las trabajadoras se replican como el loop de una escena guionada el 12 de Enero del 2018, inaugurando un año en donde los despidos fueron eyecciones constantes en empresas privadas y en el Estado, y es así como el Jefe de Gabinete Marcos Peña lo sintetiza con sus declaraciones acerca de los recortes en los puestos de trabajo: “Hay casos en los que la misma tarea se puede hacer con menos gente”. La cristalización de su preferencia por favorecer a “menos gente” queda a claras luces, se aplica la tijera que sigue la línea de puntos en donde ciertas tareas y ciertas trabajadoras caen como restos o residuos del proyecto de este gobierno.

Las preguntas de Macarena resuenan estruendosas luego de recibir el llamado: Miré a mis compañeras que tenía más cerca y les dije creo q me echaron. ¿Cómo? ¿Por qué? No sé. Lo llamé a mí coordinador para ver si sabía algo de esa reunión y me ahí me explicó que iban a haber personas “desafectadas” en esa reestructuración.

El engranaje de los despidos se aceita con llamados y citaciones individuales, esas tuercas se aflojan con respuesta colectiva, así lo manifiesta Gisel: “El día lunes 22/01 Martín Videla Dorna se comunica con las 10 compañeras telefónicamente, con el objetivo de citarnos a una reunión de manera individual. Entre todas decidimos asistir colectivamente con la presencia de nuestros delegados” y Constanza agrega: “De todas formas, supimos contenernos y hermanarnos en ese marco de incertidumbre y pensar estratégicamente, a mi criterio”

“No es un detalle que las despedidas sean 10 mujeres. Desde el colectivo de Varones antipatriarcales se publicó una nota que, basándose en estadísticas del Ministerio de Trabajo, brinda un claro panorama de esta situación. Dichos datos publicados en septiembre de 2017, refieren que del total de mujeres trabajadoras, un 35% de las mismas se encuentran en condiciones de informalidad y, de acuerdo a estadísticas del INDEC, reciben un salario 27% por debajo al que reciben los varones”, profundiza Antonela sobre este contexto de precarización laboral y feminización de la pobreza en la Argentina de hoy. En las últimas semanas han salido a la luz datos concretos sobre el impacto directo de los despidos para las mujeres: Dentro de las personas despedidas en el INTI, el 42% son mujeres, que además de organizarse para reclamar sus puestos de trabajo, reconocen en el ámbito de la ciencia y de la técnica un terreno masculinizado en donde hay que pisar fuerte para que la huella de la organización sindical llevada a cabo por ellas quede marcada. En la segunda Asamblea Ni Una Menos para organizar el paro Internacional 8M, las voces iniciales estuvieron a cargo de las bailarinas del Ballet Nacional -recientemente cerrado- y las trabajadoras despedidas del Hospital Posadas. Se tiende un alambrado que cada vez hace más visible y más urgente la unidad frente a las medidas impulsadas por el gobierno.

“Nuestros despidos afectan no sólo nuestra cotidianidad y nos deja sin fuente de ingreso, sino que afecta directamente a las más de 500 familias con las que nos encontrábamos trabajando al momento de ser despedidas”, dice Meli -una de las 10 despedidas- expresando también que hasta el momento no tienen respuestas de qué tipo de acompañamiento se les está dando a las familias en el barrio.

A casi un mes de llamados telefónicos erráticos, rumores, reuniones sin sillas -cuando las 10 despedidas se reunieron con Martín Videla se les negó la posibilidad de ir a buscar las sillas para tener la reunión sentadas- , las trabajadoras están decididas a luchar por la reincorporación en la Secretaría de Integración Social y Urbana, no hay causas de despido, el presupuesto aumentó un 135% respecto al año pasado y en este contexto de persecución gremial y política encarnada por Diego Fernández (Secretario) y Julieta Williams (subsecretaria) es por demás evidente. La alternativa es la resistencia y el entramado que delinea un plan de lucha. Dice Constanza: “En este sentido, consideramos que el colectivo que nos apoya está preparado y dispuesto a dejar todo por la batalla que #las10 decidamos dar. Es en esta línea el escenario que continúa es el que vayamos definiendo en cada asamblea en función del plan de lucha”

Si bien el futuro se plantea haciendo pie en la lucha y en la resistencia, los despidos a nivel provincial y nacional presentan un panorama engorroso para la reinserción, teniendo en cuenta que muchas veces las mujeres a la hora de reinsertarse al terreno laboral cumplen tareas no vinculadas con su profesión además de cobrar salarios menores por las mismas tareas que realizan los varones.

A poco menos de un mes del Paro Internacional de Mujeres, lesbianas, travestis y trans, las trabajadoras aprietan el puño y se organizan, continúan asistiendo a sus puestos de trabajo y permanecen en estado de alerta. Es indispensable que el feminismo pueda colarse como una de las herramientas de luchas sindicales y gremiales, y al parecer, las diez están dispuestas a ello.

 

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